EXISTE UN PROPÓSITO: VOLVER AL CORAZÓN

  • Fotografías en carrusel: Linda 2025, Mamba 2024 y Luna 2018.
He experimentado conexiones profundas con tres yeguas en distintas etapas de mi vida: Kira, Luna y Mamba. Cada vínculo surgió en momentos de soledad, en plena comunión con la tierra, el viento, el cielo, los árboles, la hierba, las flores, el agua y los cerros. Con Kira, siendo adolescente, sentí una inmensa sensación de libertad al galope. Fue una compañera inseparable en mis paseos, y juntas explorábamos senderos solitarios de Linderos, descubriendo paisajes y emociones. Luego, en Colliguay, la mirada intensa de Luna trajo consigo un profundo recordatorio de mi propia esencia. Su cercanía se transformó en complicidad, especialmente cuando escribía canciones inspiradas por su presencia. Su partida prematura dejó una huella dolorosa, pero también un legado de amor inolvidable. 
Más tarde, en Teno-Curicó, fue Mamba quien me guió hacia una conexión aún más íntima con el arte ancestral. A través de melodías en Lenguaje de luz, compartimos una danza circular repleta de sincronías. Sus afectuosas muestras de cariño, con besos en mis manos y rostro, marcaron nuestra comunicación como algo extraordinario.Cada una de ellas dejó una enseñanza invaluable. Contribuyeron a mi aprendizaje en una comunión que nacía del instinto animal, la intuición espiritual y la correspondencia entre nuestros corazones: el humano y el equino. No hay palabras suficientes para expresar el agradecimiento hacia estas maestras de mi alma. A lo largo de mi camino he comprendido que siempre hay un propósito en la vida, y el mío ha sido volver al corazón a través del arte, la escritura, la docencia y la expresión en sus diversas formas, siempre en sintonía con la naturaleza. Actualmente se suman otras maestras como Linda, Alfa, Toffee, Mora, Frutilla...